Miedo

August 27, 2009

No me lo puedo quedar dentro, y como a ti no te lo puedo mandar … lo publico, si por un casual lo lees y me encuentras … llamame.

"Escuchaba http://www.myspace.com/hemodrop “End of Rivers”, recomendacion de un amigo comun, mientras buscaba dibujos de hormiguitas en Internet para un proyecto fotográfico, de esos que me dan por hacer cuando estoy sola y perdida en la red y encontré un texto titulado “Hormiguitas”. No sé si ha sido la copa de vino o qué, pero me he acordado de ti.

He intentando recordar aquellas cosas que hacíamos cuando éramos amigos. Las vueltas en el autobús a Gijón, como se llenaban de vaho y de secretos, mientras a fuera llovía.

Me muero de ganas de volver allí aunque solo sea un minuto, para poder empaparme de esos momentos y no olvidarlos nunca. Olor a humedad. Hay veces que me pasa, me pierdo en un recuerdo, lo degusto como a una rica chocolatina, lo nado, lo huelo, y casi por un instante puedo sentirlo. Cuando vuelvo a la realidad lo he perdido de nuevo y me siento tan triste… tanto que daria lo que fuera por volver a él aunque solo sea una vez más. Me digo que esta vez lo fijaré tan bien en la memoria que nunca se irá, permanecerá aquí fresco como un lechuga.

Hoy tengo frescos varias recuerdos contigo, como cuando en el mercado te ofrecen el marisco, y el bogavante todavía mueve sus pinzas (esto sí es por el vino….) Están tan frescos que aún huelen, a Cerveza, a queso curado (muy curado), a saliva. Están tan frescos que aún los oigo, la respiración entrecortada, los latidos de tu corazón, las risas.

Pero me da tanto miedo perderlo con el tiempo…"

 En realidad me da miedo perderte, aunque más miedo me da tenerte…

 

2 Comments »

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  1. Un gran placer volver a leerte; espero hacerlo durante algún tiempo y espero también que la vida te trate con ternura. Besos.

    Comment by Hino — August 27, 2009 @ 9:20 am

  2. Te llamé y no me contestaste.

    Un poco por casualidad, después de agotar mil maneras de ver el terror a los ojos, recordé que habías tenido un reducto donde esconderte, donde decir cosas que no te atrevías a decir en otros ámbitos, donde podías hacer lo prohibido escudándote en lo anónimo, donde podías encontrar lo que otros no te sabían dar o no sabías ver.

    Me da pavor perderte y, cierto, me da algo de miedo tenerte. Me da miedo que se digan barbaridades sin pensar, que se haga daño sin querer o queriéndolo pero sólo por un instante (esa fracción de segundo en el que uno suele equivocarse). Y sin embargo me jugaría todo a esa última carta que me propone una lágrima temblorosa… la carta que nos hará millonarios, la que llene de sonrisas los días y sudor con mimos las noches.

    Durante los días se clavan los recuerdos con alfileres finos de cabezas rojas y amarillas por mi cuerpo. Las idas al mercado con risas y no con pucheros, algunos domingos por la tarde y las ganas locas de morirme contigo si te mueres. Durante la noche llega tu fantasma y parece que algunos le molestan y los aprieta para que hagan daño. Me ahogo para intentar no verlos, convencerme que pueden estar ahí pero puede que no, para convencerme que los alfileres no duelen, para que el fantasma no me encuentre. Llega siempre un momento en que me digo que tengo sólo las piernas llenas de alfileres con recuerdos pero me queda el resto del cuerpo para que se llene de futuros recuerdos. ¿Qué hago con ese fantasma cuando vuelve a aparecer? ¿Corro? ¿Vuelo? ¿Me hago el avestruz y si no lo miro creo que no me ve? ¿Juego a la rayuela? Perdería seguro, los fantasmas desconocen el desequilibrio y los límites de la rayuela. Creo que le invitaría un café (más bien un café con leche, el café solo no le gusta) charlaríamos un rato mirando un poco hacia atrás pero mucho hacia delante. Estoy seguro que podría robarle una sonrisa y, si mis habilidades de ladrón están frescas y él baja la guardia un momento, quizás al más.

    Me encantaría mantener el cosquilleo de esas hormiguitas que irán siempre desde las alturas de tus nalgas hasta el oro que se derrama y se me enreda. Porque yo no quiero nada sin ti.

    Un beso… eterno

    Comment by Anonymous — August 27, 2009 @ 5:18 pm

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